• Wilkar Oquendo

Los retos que debe plantearse la escuela ante la llegada de la generación Alfa


Por/ Wílkar Oquendo

Periodista


La generación Alfa será la primera 100% digital, y a la que le costará asumir ciertos aspectos del mundo analógico. Según las estadísticas presentadas, para el año 2025 se estima que sean más de 2 mil millones de personas que nacerán entre países emergentes y países en desarrollo.


Esta generación que han denominado Alfa, llegará con una exigencia y es la de ayudar a los docentes a encaminar nuevas rutas educativas, que permitan establecer una pedagogía que enseñe a los niños a descubrir nuevos conocimientos para que sean transformados en un aprendizaje.


Se espera que esta generación mantenga diálogos como los que hoy en día se mantienen a través de Whatsapp, pero estas acciones les podrán generar mayores accidentes domésticos que las generaciones Millennials y generación Z.

Es necesario que el docente sienta la importancia de identificar y conocer la generación de estudiantes que tiene en el aula. Hoy los acontecimientos globales y los cambios tecnológicos que se generan en el mundo; deben ser un requisito indispensable para tener una mayor capacidad y competencia en conocer, entender y hablar el mismo idioma de los alumnos.


Anteriormente, las generaciones se definían por los acontecimientos históricos y sociales importantes, pero ahora existen aquellas que se determinan por el uso de la tecnología, por lo que se relaciona con la velocidad de transmisión de datos.


Existe un manejo de las herramientas digitales, redes sociales y la habilidad que tienen los alumnos para incorporarlas a su mundo habitual, lo que obliga al docente a actualizarse debido a la velocidad que la tecnología y el internet ejercen con el paso del tiempo.


Un camino a la adaptación


Junto a esta generación también llegará una revolución tecnológica de gran importancia, y esta irá creciendo cada día y se introducirá a la educación tradicional para exigir una actualización como parte de una necesidad; debido a la exigencia de los nuevos estudiantes que ante un caso como este, irrumpen y desafían a los profesores en su formación inicial.


La evolución y actualización de las tecnologías de la información y la comunicación, le dice al mundo que hoy en las escuelas deben formarse a los hombres y mujeres que gobernarán y dirigirán al mundo del mañana.


Para Roberto Balaguer, psicólogo experto en el tema, "la generación Alfa tendrá una mejor oportunidad que la de sus padres, no solo en términos de ingresos sino también en términos de calidad de vida entendida como tener más capacidad de elección, más oportunidades de educación, más cuidado hacia los otros, etc".


Con la expansión de la revolución digital a todos los ámbitos de la vida cotidiana, la educación está sufriendo una progresiva transformación en lo que va del siglo XXI, y es un proceso que exigen abandonar el papel y el lápiz para adaptar los mecanismos de la educación a la pantalla táctil y el teclado.


¿Qué deben hacer las escuelas?


Esta situación conlleva a generar cambios en la estática metodología tradicional para ceder el paso al dinamismo, la creatividad y la modularidad. Curiosamente, esta generación parece adaptarse mucho a la tecnología pero no a la vida real.


La influencia que la revolución tecnológica está teniendo en las escuelas, donde las necesidades de los alumnos ameritan que sean cubiertas con una mayor eficacia, los conocimientos deben ser impartidos de una forma más dinámica y, sobre todo, en un mundo donde las mentes del mañana ya están siendo incubadas bajo un paradigma completamente diferente.


Los niños de la generación Alfa, tienen menos interacción a través de historias narrativas y menos intercambio de lenguaje, esto pondrá en riesgo su desarrollo porque podrán presentar ciertas patologías de lenguaje comparado con décadas pasadas, así como una mayor incidencia de trastornos oftalmológicos y déficit atencional.


Cambios que transforman


En la actualidad se requiere un cambio en las metodologías y en los contenidos impartidos por el docente. Esto le permitirá afrontar con garantías el complejo y diverso futuro que nos aguarda.


Los docentes deben fomentar otras aptitudes como la flexibilidad, el trabajo en equipo, la comprensión o la creatividad. Todas ellas tendrán un mayor valor en el futuro que está por venir.


Con la llegada de la tecnología a las escuelas, se puede plantear un simple cambio en la plataforma de distribución, no, se debe acompañar con cambios profundos en los métodos docentes, teniendo en consideración los contenidos impartidos y sus formas de evaluarlos los cuales deben cambiar por completo a través de una restauración desde las bases.


La memoria debe dejar de ser el eje central del sistema educativo. Con la llegada de la tecnología a las aulas, es necesario valorar más las competencias más útiles como el trabajo en equipo, la flexibilidad, la síntesis o la comprensión profunda de los contenidos.

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