• Wilkar Oquendo

Dillinger Díaz, el niño que rompió esquemas en La Hora Tal de Amblema

Comenzó leyendo menos de 100 palabras en el inicio del periodo escolar 2018 - 2019, luego de unos meses ha superado las expectativas, y en tan solo un minuto logra leer 125 palabras, una cifra que lo ha hecho romper esquemas en La Hora Tal, una actividad que es promovida mediante la herramienta Socio - Educativa Amblema.

Esta es la historia de Dillinger Díaz, quien cursa el 4to grado de Educación Básica en la UEE 24 de Octubre, escuela ubicada en Maracay, estado Aragua.

Dillinger era capaz de hacer una lectura silábica, muy por debajo de la meta establecida en La Hora Tal de Amblema, que consta de 100 palabras por minuto. Esta fue una sorpresa muy grata para su maestra, Rosa Cañizales, quien no esperaba una evolución tan rápida para sus apenas ocho años de edad.

"En una primera medición de lectura fluida que se realizó en principio de años, Dillinger no ha dejado sorprendidos, porque pudo dar muestra de su evolución y de su gran entusiasmo por superar cada prueba para llegar a la meta y sobrepasarla", explicó Cañizales.

El esfuerzo de cada alumno es recompensado con las Amblemonedas, un método simbólico utilizado por la Fundación Amblema en cada escuela para premiar la constancia de cada alumno basada en la disciplina, responsabilidad y el estudio de cada actividad que conlleva la herramienta Socio - Educativa.


Paso a paso

Dillinger no fue la excepción, y durante su evolución en la lectura ha recibido su recompensa de Amblemonedas, las cuales son guardadas en la alcancía Amblema para luego ser canjeadas en la Feria Anual que se realizará al cierre del tercer lapso en cada escuela, donde tendrán la oportunidad de adquirir golosinas o participar en dinámicas y juegos.

Para Odalis España, coordinadora Amblema en la UEE 24 de Octubre, llevar a cabo esta actividad implica crecer junto a cada niño, y ver desde cerca sus avances y sus ganas de aprender cada una de las enseñanzas que se les transmite a través de una herramienta Socio - Educativa llamada Amblema.

Todo este esfuerzo no ha sido en vano, Dillinger recibió un reconocimiento por parte de su maestra y compañeros de clases. Aunque la mayor premiación que la vida le ha podido dar es su capacidad para leer y entender, y así, valerse por sí mismo en un mundo que es de quienes leen y escriben bien.

Dillinger camina a su futuro con la frente en alto, orgulloso de haber hecho Que Suceda, (tal y como reza el Eslogan de Amblema) tanto con su escuela, sus maestros y con la Fundación Amblema.


Por/Wílkar Oquendo

Periodista


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