• Wilkar Oquendo

Cuando la educación ambiental se convierte en un hábito sostenible


Conservar, fomentar, preservar el medio ambiente y sobre todo valorar desde la conciencia todo espacio natural, conlleva a una necesidad que debe estar vigente en el aprendizaje de los niños y jóvenes que hoy en día integran las instituciones escolares, siendo un factor importante que les ayude a comprender los problemas que presenta nuestro país desde la óptica ambiental.

La Educación Ambiental es un proceso de formación dirigida al individuo y tiene valor en la existencia de individuo, porque a través de esta acción se imparte conciencia ambiental sobre la importancia que tiene el medio ambiente, conocimiento ecológico, actitudes y valores hacia el entorno en el que viven.

Se trata de lograr establecer compromiso en la acción y por ende responsabilidades para el uso racional de los recursos que permita obtener un desarrollo adecuado y sostenible, basado en la solución de los problemas ambientales que se enfrentan en el día a día.


Estrategias

Para la Fundación Amblema, es de vital importancia el trabajo que llevan a cabo sus docentes a través de la herramienta Socio – Educativa, que emplea una acción ambiental con actividades relacionadas al tema del conocimiento del medio ambiente, que es aplicado mediante estrategias que involucran a los alumnos bajo los esquemas pautados por los docentes en función del bienestar colectivo dentro de cada plantel y en la comunidad donde se encuentra.

Para Tomás Linares, Vicepresidente de la Fundación Amblema, el tema de la educación ambiental es uno de los pilares fundamentales de la fundación, puesto que a través de la herramienta socio – educativa se imparten conocimientos al alumno que permitan crear un interés por el medio ambiente donde exista la voluntad para conservarlo.

“Esto lo logramos a través de un trabajo motivador dirigido a los docentes con el propósito de alcanzar la calidad de profesionales en el área, y por ende asegurar que los niños que integran cada escuela, logren obtener aptitudes basadas en una educación de calidad, y con ello escuelas y comunidades de calidad, lo que dará como resultado final un país de eficacia para su propio desarrollo”, agregó Linares.


Una práctica transformadora

Es imprescindible que los niños se sensibilicen desde la escuela, y esto se haga a través de actividades que promuevan su responsabilidad con el medio ambiente y esto se convierta en hábitos sostenibles.

A temprana edad son capaces de identificar y solucionar problemas ambientales, si esto se aplica desde la escuela podrán continuar con ello en la edad adulta y ser capaces de tomar decisiones en favor de espacios que así lo requieran.

Mediante la herramienta socio – educativa de Amblema, se plantea el desarrollo de las habilidades que contribuyan y promuevan conocimientos en el alumno. Este conocimiento es transformado y relacionado con la creación de actividades de manera eficiente y efectiva.

Para lograr realmente los cambios que necesitamos para un mundo sostenible, es necesario contribuir a los cambios para responder a las necesidades elementales que permitan ayudar al medio ambiente, porque a través de aprendizajes significativos y útiles para el desempeño y desarrollo de las personas se podrán los cambios que requerimos.


Por/ Wílkar Oquendo

Periodista Fundación Amblema.


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